En la siguiente entrada voy a hablar sobre dos términos esenciales en educación y sociedad: "clima escolar" y "acoso escolar o bullying", éste último se trata de una acción cuyo origen viene dado por el primero en casos concretos.
EL CLIMA ESCOLAR
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- Que exista una buena relación maestro-alumno.
- La producción de un ambiente acogedor, de respeto y positivo.
- Las condiciones internas del colegio ejercen una importante contribución, favoreciendo la disminución de la desigualdad en el aprendizaje, a pesar de las diferencias que puedan existir en el ámbito social.
Los efectos que pueden causar estas características influyen en el rendimiento de los estudiantes, confirmando que, si el clima escolar es el correcto, los resultados del alumnado serán mejores. Se pueden distinguir dos tipos de clima diferentes que están ligados, pero que son interdependientes. Estos son el clima institucional o macroclima y el clima de clase o microclima.
La conclusión que saco de esta idea es que el clima escolar debió convertirse, desde los tiempos más remotos de la educación, en un agente determinante en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, influyendo de la siguiente manera en las personas que constituyen la comunidad educativa: un apropiado clima escolar trasciende de forma muy beneficiosa en todos los individuos que forman parte de la comunidad educativa, resaltando especialmente su efecto en el alumnado y en los maestros. Por el contrario, un inadecuado clima escolar influye en el rendimiento académico del alumnado, en su desarrollo social, y puede desmoralizar al docente en cuanto a la aplicación de sus clases. Pienso que para que se genere un clima escolar favorable, es necesario que exista una organización, una infraestructura adecuada, el respeto a los horarios fijados e igualdad de oportunidades.
EL ACOSO ESCOLAR O "BULLYING"
El acoso escolar o "bullying" forma parte de lo que se considera como clima escolar negativo. Se trata de aquellas actuaciones basadas en el maltrato, ya sea físico, verbal o psicológico, el cual es realizado por un niño o un grupo de niños sobre otro compañero durante un periodo de tiempo. Se puede llevar a cabo de forma directa (escupir, golpear...) o de forma indirecta (perseguirle, espiarle, escribirle notas, hacer pintadas con su nombre...). Además, la víctima suele recibir insultos, burlas, amenazas, motes, le roban, esconden o rompen el material... En el ámbito social repercute en la persona afectada de manera que queda desplazado del resto. Por último, a estos individuos se les suele acosar por las redes sociales, se les vacila, se les graba y difunde como si de algo natural se tratara...
Podemos encontrar tres protagonistas con distintas funciones cada uno en este tipo de acontecimientos: el agresor, que es conocido como un individuo fuerte, agresivo y violento incapaz de empatizar con la persona a la que hiere; la víctima, quien se considera un sujeto débil y al que se discrimina por sus gustos, etnia, discapacidad...; y el espectador, pero se conocen cuatro tipo de espectadores, el compinche (amigo del agresor), el reforzador (apoya e induce el acoso), ajenos (hacen como si nada ocurriese, consintiendo el acoso) y defensor (impide el acoso y protege a la víctima).
Considero que, si aquellas personas que realizan actuaciones de acoso o "bullying" a otros compañeros antes se pusieran en el lugar de éstos, es decir, empatizaran con ellos, se reduciría una gran cantidad de casos en los que esto ocurra. Los maestros juegan un papel muy importante en este tipo de hechos o, al menos deberían jugarlo. Y, ¿por qué digo DEBERÍAN? Porque en muchas ocasiones ellos presencian dichos comportamientos referidos desde un alumno o grupo de alumnos hacia otro y la actuación del docente es nula. Pues deberían saber que, a parte de impartir su clase, son responsables de los estudiantes que se dejan en sus manos y, como tal, no han de ser capaces de tolerar conductas así. Cualquier individuo que tenga la función de espectador en un acto de acoso escolar debería "parar los pies" al agresor, no solo los profesores, pero son éstos los que, a veces, con su forma de actuar tan pasiva propician la reiteración de las malas conductas.
Si nos paramos a pensar cuáles son todas las consecuencias que puede sufrir un niño acosado veremos que se trata de un tema muy serio y que cada vez se da con mayor frecuencia en la sociedad actual. Hablamos de la ansiedad que se puede generar en el chico/a, los dolores físicos, la alteración del sueño, la falta de concentración, evitan ir a la escuela, sus bajos resultados académico, la falta de interacción con el resto de personas, la inseguridad creada en sí mismos, la soledad, timidez y sentimiento de culpabilidad, entre otros más. En fin, son muchos los efectos negativos que afectan a la víctima, y nadie se merece ésto en una sociedad en la que no, pero sí que debería primar la empatía, el respeto y la igualdad.
"Las instituciones deben promover un ambiente positivo, caracterizado por relaciones proactivas, de confianza y de respeto, para que el acto de enseñar y aprender sea significativo" (Mena y Valdés, 2008). Para todo el alumnado, sus primeras etapas escolares deben ser recordadas como algo positivo, algo bonito que les sugiera un buen recuerdo y no un triste pensamiento en su memoria que les genere sentimientos de pena, e incluso amargura.
"No estás solo, háblalo. Siempre habrá alguien que te apoye, que te escuche, que te quiera."
Podemos encontrar tres protagonistas con distintas funciones cada uno en este tipo de acontecimientos: el agresor, que es conocido como un individuo fuerte, agresivo y violento incapaz de empatizar con la persona a la que hiere; la víctima, quien se considera un sujeto débil y al que se discrimina por sus gustos, etnia, discapacidad...; y el espectador, pero se conocen cuatro tipo de espectadores, el compinche (amigo del agresor), el reforzador (apoya e induce el acoso), ajenos (hacen como si nada ocurriese, consintiendo el acoso) y defensor (impide el acoso y protege a la víctima).
Considero que, si aquellas personas que realizan actuaciones de acoso o "bullying" a otros compañeros antes se pusieran en el lugar de éstos, es decir, empatizaran con ellos, se reduciría una gran cantidad de casos en los que esto ocurra. Los maestros juegan un papel muy importante en este tipo de hechos o, al menos deberían jugarlo. Y, ¿por qué digo DEBERÍAN? Porque en muchas ocasiones ellos presencian dichos comportamientos referidos desde un alumno o grupo de alumnos hacia otro y la actuación del docente es nula. Pues deberían saber que, a parte de impartir su clase, son responsables de los estudiantes que se dejan en sus manos y, como tal, no han de ser capaces de tolerar conductas así. Cualquier individuo que tenga la función de espectador en un acto de acoso escolar debería "parar los pies" al agresor, no solo los profesores, pero son éstos los que, a veces, con su forma de actuar tan pasiva propician la reiteración de las malas conductas.
Si nos paramos a pensar cuáles son todas las consecuencias que puede sufrir un niño acosado veremos que se trata de un tema muy serio y que cada vez se da con mayor frecuencia en la sociedad actual. Hablamos de la ansiedad que se puede generar en el chico/a, los dolores físicos, la alteración del sueño, la falta de concentración, evitan ir a la escuela, sus bajos resultados académico, la falta de interacción con el resto de personas, la inseguridad creada en sí mismos, la soledad, timidez y sentimiento de culpabilidad, entre otros más. En fin, son muchos los efectos negativos que afectan a la víctima, y nadie se merece ésto en una sociedad en la que no, pero sí que debería primar la empatía, el respeto y la igualdad.
"Las instituciones deben promover un ambiente positivo, caracterizado por relaciones proactivas, de confianza y de respeto, para que el acto de enseñar y aprender sea significativo" (Mena y Valdés, 2008). Para todo el alumnado, sus primeras etapas escolares deben ser recordadas como algo positivo, algo bonito que les sugiera un buen recuerdo y no un triste pensamiento en su memoria que les genere sentimientos de pena, e incluso amargura.
"No estás solo, háblalo. Siempre habrá alguien que te apoye, que te escuche, que te quiera."

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